martes, 26 de abril de 2011

 

Al paso de una brisa empecinada,
la calle, lentamente se despeja
de reseca hojarasca, que en su queja,
va llenando de voces la alborada.

Y juega con mi mano, iluminada,
tu melena entre oros y bermeja,
mientras lenta, la luna, ya se aleja,
por el mágico hechizo encandilada.

Resistencias del ansia, que inmolada,
ya vencida y silente, va perpleja
por tu talle, tejiendo la madeja

de esta letra final de madrugada
y ese ensueño de amor, que se refleja
en el musgo otoñal de tu mirada...

© Edgardo Donato Díaz


Tags: Ensueño, Amor, Otoño, Poesía, Soneto

Publicado por Donatodiaz @ 3:48
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